¡Qué horrible es la navidad para mí! Yo no entiendo porque a mi familia le puede gustar tanto esta celebración, bueno hay cosas rescatables como la comida que no está nada mal, pero toda esa violencia en las calles, esos ruidos tan salvajes, esos petardos, los explosivos, que miedo. Cada vez que escucho unp de esos sonidos estridentes salgo disparado a esconderme debajo de la cama de mi abuela, es una tortura para mí, no quiero que llegue diciembre nunca.
Mamá, guarda esas cosas que me hacen sufrir, no las quiero escuchar, me duelen los oídos auuuuuuuuuuuuuu quiero que se acabe todo esto pronto, pero debo ser fuerte ya que la próxima semana seguirá esta historia cuando llegue el famoso Año Nuevo y mi martirio volverá a repetirse noooooooooooooo, en estos momentos quisiera que mi familia fuese testigo de Jehova, guau...
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