Tengo mucho que ladrar

enero 24, 2011

¿De quién será ese perrito tan bonito?


Esta pregunta ha irritado a mi mamá más de una vez y es que, desde que sé cómo desenvolverme en las calles y dónde debo hacer mis necesidades, ella no necesita ponerme correa ni nada por el estilo, yo jamás me alejaría, la amo demasiado, sería imposible que yo saliera corriendo, ella lo sabe y por eso tenemos un trato tácito que hace que en nuestros paseos yo me muestre como un perro libre y ella, como una madre relajada. Sin embargo mucha gente no piensa lo mismo, es increible ver la desesperación en los rostros de muchas personas cuando me ven caminar libre y feliz, sus rostros llenos de envidia, desesperación, preocupación los llevan a hacer una serie de rituales que ya me los conozco de memoria: primero me miran, miran alrededor, me vuelven a mirar y entonces la frase seguida por la pregunta sale de sus bocas como si fuese un tipo de código instaurado en ese tipo de mujeres antes de nacer: ¡pobre perrito, creo que se ha perdido! ¿de quién será?

De pronto, con una sonrisa irónica llena de sarcasmo, aparece mi madre en el papel de mujer histérica cansada de que insunúen siquiera que es una madre desnaturalizada que abandona a su pequeño bebé. Ella con un tono cansino y agobiado responde al ataque infundado con una frase clásica: "hay tantos niños en la calle por lo que nadie se pregunta si se habrán perdido, sin embargo se dan el tiempo de fijar su atención en un perro que lo único que hace es ser libre".  Yo les demuestro que conmigo no es el asunto y sigo mi camino, pero ella no puede evitar responderle a esa gente que no encuentra sociego sino me ve atado a la más triste demostración de la desconfianza: la correa. 

Por eso yo amo a mi mamá y no podría separarme de ella; cuando la pierdo de vista, yo salgo corriendo detrás de cualquiera que se parezca a ella, muchas veces me equivoco, pero ese tampoco es un problema, pues inmediatamente aparece ella como una especie de héroe haciéndome recobrar el sentido de la ubicación. Definitivamente no me equivoqué cuando me acurruqué descaradamente cerca de su pierna, suplicando con una suave mirada que me llevase con ella, tan inteligente mi madre lo captó al instante y nuestra unión es y seguirá siendo la más fuerte en todo el mundo... Yo amo a mi mami.

enero 18, 2011

La Navidad

¡Qué horrible es la navidad para mí! Yo no entiendo porque a mi familia le puede gustar tanto esta celebración, bueno hay cosas rescatables como la comida que no está nada mal, pero toda esa violencia en las calles, esos ruidos tan salvajes,  esos petardos, los explosivos, que miedo. Cada vez que escucho unp de esos sonidos estridentes salgo disparado a esconderme debajo de la cama de mi abuela, es una tortura para mí, no quiero que llegue diciembre nunca.

A mi mamá le encanta la navidad, dice que es una época de reunión familiar, mi abuela prepara mucha comida, a veces tengo suerte y me llega una piernita de pavo de casualidad, mi abuela me la da a escondidas porque a mi mamá no le gusta que me den huesos, ella dice que me pueden hacer daño; sin embargo yo amo los huesos y nunca los rechazaré guau. Todo es maravilloso en ese momento, porque después de la comida viene el alcohol y como saben yo amo la cerveza. Pero después todo se convierte en una pesadilla de la que no puedo escapar fácilmente. Todos salen a los balcones y empieza el bombardeo, los cohetes, las luces de bengala, etc. mi corazón salta sin dejarme descansar.

Mamá, guarda esas cosas que me hacen sufrir, no las quiero escuchar, me duelen los oídos auuuuuuuuuuuuuu quiero que se acabe todo esto pronto, pero debo ser fuerte ya que la próxima semana seguirá esta historia cuando llegue el famoso Año Nuevo y mi martirio volverá a repetirse noooooooooooooo, en estos momentos quisiera que mi familia fuese testigo de Jehova, guau...